Mientras mitigábamos el frío con una chocolateada, padres y niños disfrutamos de los talleres de arte, de barriletes y de pintura artística.
Entre Payasos, malabares, golosinas y tortas transcurrió la jornada.
La murga con su baile al compás de los bombos fue el broche final a este festejo barrial.
Los vecinos reafirmamos nuestro compromiso de seguir luchando por la vida de nuestros pibes.
El único mal momento que se vivió lo produjo Control Urbano que a pesar de ser un festejo del barrio, por el día del niño, negó la electricidad a los vecinos y quiso impedir el evento. La solidaridad pudo más y con la luz brindada por un vecino se llevó adelante exitosamente el festival.
Traslado de la subestación Rigolleau fuera de toda zona poblada!
Si a la vida!
Ley Sanitaria Ya!
Vecinos Autoconvocados por la Vida


